
Hoy nos encontramos con la noticia de que una familia de la localidad de Longchamps en el conurbano bonaerense practicaba abortos en un su propia casa, la cual funcionaba como clínica clandestina. Cometían un crimen de mierda, así nomás, lisa y llanamente. Hacían algo tan cruel y cobarde como matar un niño que estaba por nacer, para colmo, con el consentimiento de sus madres. Las últimas, de haber tenido complicaciones médicas que le hayan podido provocar serios daños en su salud por sus condiciones clínicas, de haber sido el aborto la solución, se realizaba el procedimiento médico legal para realizarlo y poder continuar su vida. Punto, así de fácil.
Los periodistas no demoraron en dar su marxistas y materialistas opiniones poniendo a las mujeres en grado de víctimas por no tener donde ir a hacerse un aborto y dándole cátedra a agrupaciones feministas que proclaman este genocidio a mamá Hebe. A ver si entendemos, quien coge, garcha, fornica, tiene relaciones sin la utilización de anticonceptivos tiene riesgo de generar un embarazo. Tiene el riesgo de crear vida. Ese "riesgo" es tal cuando no es deseado el embarazo, y de aparecer esa criatura en gestación, se toma la brutal y criminal desición de abortar. Matarlo, no hay mas palabras.
Consideran estos hijos de puta liberales un acto de coraje tomar la desición de abortar. Hijos de puta, si lo son, ¡que fiera valentía de tu parte matar un feto! ¡seguramente pondrán tu monumento al lado de otro genocida como Guevara!. No encuentro valentía al hecho de abortar, sino mas bien, un acto de fiera cobardía. De provocar la muerte de alguien inocente para no asumir una responsabilidad. Ese niño abortado por mera voluntad y sin causa ni riesgo, merece horas de silencio y oración en el corazón de todos nosotros. Somos guapos, cogemos sin forro, total después... de última abortamos.
En medio de toda la hipocresía se cruza una institución defensora del niño por nacer: La Santa Iglesia Católica. Tan cuestionada por sus políticas de anticonceptivos, hoy hay en algo que tiene razón mal que le pese hasta al mas abortista de todos en la película, que el aborto es un crimen terrible, cobarde, abominable. Sumidos en tiempos de una juventud descarriada que no sabe lo que es el H.I.V., y menos aún lo que es un forro, que coge con lo que se cruza y no le teme a nada, son corrompidos desde la base de su educación... ¡haciéndoles creer que el aborto es un derecho a hacer lo que se quiere con su cuerpo!.
"Es nuestro cuerpo", error mujer. Es otra persona y tenés la responsabilidad de cuidarla. Vos cogiste, vos te arriesgaste, con o sin pastillas, con o sin forro. Te sumiste en un polvo extraordinario para después ver que tu protector no se teñía de rojo, hacete cargo. "Hacé lo que quieras", error varón. Es tu legado, tu linaje, es tu hijo. Tenés la responsabilidad de llevar adelante esa misión de paternidad que buscada o no de un modo u otro asumiste. Sos tan culpable como ella por solo dar el aval a ese crimen.
Y cierro esta nota lector con otro terrible hecho, la violación. Otros hijos de puta llamados violadores, enfermos mentales, criminales que antentan sobre el pudor de las mujeres forzándolas a tener relaciones con ellas, muchas veces resultando de eso un embarazo. Claro, la pobre mujer que se cague, dale tratamiento psicológico, que aborte y ya. Asunto arreglado. Ese pobre niño por nacer es el mas inocente en la cuestión. Está ahí producto de un hecho violento y terrible, su mamá es una víctima, si lo es. No abortaría por ser un embarazo no deseado, sino por haber sido víctima de un crimen atroz, pero moriría el más inocente, ese pobre chico que nada que ver tiene. Si alguien debería morir es el violador, es mi simple opinión.
Por cierto, si el título no le cerró lector, le digo así nomás: coja por el orto.
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