
Esa repugnante que tiene Ud. la desdicha de ver en foto es Hebe de Bonafini, la líder de la corriente combativa de las Madres de Plaza de Mayo, una agrupación que proclama por la identidad de los desaparecidos durante parte de la década del 70 y a su vez se da el lujo de afirmar que "una revolución bien hecha no se hace con palos", "que esta bien que tomen comisarías", "que el Papa se pudra en el infierno". Esta madre de guerrilleros como se hace llamar, ha gritado siempre a favor de la subversión de izquierda, uno de los azotadores de la dicha década, sugiriendo entre otras cosas la creación de un museo de armas de la subversión el cual seguramente será expuesto dentro del predio de la E.S.M.A. donde funcionará también su escuela de militantes. Madre no hay una sola en este caso, pero madres si las hay varias, por eso también existe la figura de Estela de Carlotto, presidenta de la línea mas conservadora de la mencionada agrupación que se ha opuesto mas de una vez a las declaraciones de mamá Hebe, produciendo innumerables conflictos entre ambas y sus hijitos.
"Todos somos hijos de las madres de Plaza de Mayo", "Hebe de Bonafini es la madre putativa de todos los argentinos", rezaba en una conferencia de la O.N.U. el ex presidente Néstor allá en Nueva York, luego de aclarar que Argentina condenaba enérgicamente al terrorismo internacional. No se si en ese momento ese hijo remilputativo de mamá Hebe recordó el fervor con el que su mamita celebró el atentado a las torres gemelas, o sus diversas marchas sobre la embajada de E.E.U.U., mas su intenso apoyo a toda la manga de hijos de puta miembros de las F.A.R.C. o de la E.T.A.. Creo que el bizco boludo no pensó cuando escribía dicho discurso y la soberana metida de pata que podía resultar. Me pregunto si no se le habrá caído un hijo a mamita después de aquella vez que visitó la casa blanca para visitar a Bush.
Cuenta la historia que la primer persona que fué a visitar a los guerrilleros que cumplían su detención en el penal de Rawson (luego vícitmas de la llamada "Masacre de Trelew"), fue esta mamita, y luego la misma visitó un jardín de infantes dando público apoyo a ese levantamiento mientras llamaba a los niños "mis queridos guerrilleros". Si esta es mi madre antes que ser llamado hijo de Hebe de Bonafini prefiero ser llamado hijo de puta, pues heriría menos mi moral. ¿Qué sostendrán los parricidas Shocklender tan apañados por ella?
Lo que me hizo escribir esta triste nota, fué el reciente hecho de su toma de la Catedral Metropolitana junto con esa manga de delincuentes que la acompañó, sumado al uso del altar como baño público. La mamita se mandó alegremente como pancho por su casa dentro del templo con la intención de tomar el mismo por la fuerza, ubicándose donde mas le gustó y sin la oposición de nadie. No se que mierda se cree esa vieja hija de puta para entrar tranquilamente a un templo ya sea católico, judío o musulmán, y defecar detrás del altar justo sobre el cabildo cardenalicio. Quizás quería ver un autorretrato suyo. Mas dolor me causó leer el comunicado de los representantes seculares del templo negando cualquier actitud sacrílega y profanadora, en una total actitud de cobardía ante un declarado enemigo como es esa vieja. Si las autoridades eclesiales no toman medidas pronto contra esa agresión pronto llegaremos a un día comparable con la quema de iglesias o la noche de los cristales rotos.
Me llamó también la atención que la única persona que tomó riendas en el asunto enviando un comunicado de repudio a la misma presidente fué la diputada Guinzburg, de origen judío, a la cual agradezco como católico su apoyo y su gesto de hermandad y paz entre los diversos cultos. No se si los K se jactarán de esa carta de la diputada, o del olor a mierda que dejó su mamita y el séquito de inocentes idealistas que cometieron ese horrible acto, y si son tan católicos como quieren demostrarlo veremos su intacta e inerte actitud en un acercamiento con el clero.
No basta su apoyo a la delincuencia, su apología al delito, sus constantes discursos reivindicando la subversión y afinidades de ese tipo, que jamás fué enjuiciada por nadie y condenada públicamente por una autoridad competente o funcionario, y si se hizo no nos enteraremos con los medios tomados como están. Estamos a merced de una vieja puta que hace lo que quiere y como quiere, defendiendo delincuentes de toda clase y forma y es una enemiga proclamada de este país, el cual cada día vale menos la pena defenerlo.

