viernes, 25 de abril de 2008

Se derrumba de a poco





Empezó a caer. Uno de los principales actores en este teatro patético, Martin Losteau renunció anoche luego de rendirse ante la resistencia del sector rural y la presión del gobierno al no dejarlo operar y hacer todo lo que Néstor le pedía. Un genuflexo de turno que se va en medio de una crisis que parece no poder superar la koncha, sumado a la indeclinable actitud del campo. El pendejo de mierda que nunca salió a hacer las compras, mostrando su aspecto de dejado en la vida y triunfador de laboratorio, se fué por la puerta de atrás corriendo.
Quizás fué demasiado para éste inútil entender que la economía va más allá de un campo teórico, sino que es fundamentalmente práctico y que por eso no somos como Nueva Zelanda. Se la pasó negando la inflación sin jamás oponerse a las declaraciones de sus superiores, léase la koncha y Nestor, o sea también, negando la realidad.

En medio de este teatro montado asume Carlos Fernández, titular de la A.F.I.P., una institución encargada de aministrar los ingresos públicos, que actualmente pretende modificar a su favor la ley de concursos y quiebras para no presentarse cada 5 minutos.

Se suma a la retirada del títere éste la posible renuncia de uno de los Fernandez al poder, quizás sofocado por la mentira manejada por el gobierno en medo de una crisis inflacionaria que ha sido una y otra vez negada o reducida a una simple consecuencia del desarrollo. En medio del recambio pareciera ser el tema central a debatir entre las autoridades, sumado a la presión ejercida por el campo, el cual no parece claudicar ante las palabras de nadie y parece ser el mayor grupo no político que ejerce oposición de un modo ordenado.

Los discursos K se repiten una y otra vez reivindicando lo tratado en el artículo "Dejense de Joder" de este mismo blog, sin tener nunca el coraje de responder debidamente a sus acusaciones ni a la realidad, con una falsa moral y una máscara que de a poco se cae en este teatro patético que vivimos a diario. Se le ocurrió a la koncha decir en un discurso ante la C.G.T. decir que la inflación no era para tanto, a lo que se me ocurre que los pobres trabajadores se los sobornó para no matarla cuando dijiera eso.

Pareciera y es el deseo de más de algún argentino que vive la realidad desde sus vivencias cotidianas que las máscaras se caen, que telón cae, y la obra de teatro finaliza con muchos de los protagonistas huyendo por detrás del escenario.

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