
Ese que ven en la foto es el Capitán de Fragata (post-mortem) Pedro Edgardo Giachino, murió el 2 de Abril de 1982 cargando el pabellón nacional ante la resistencia enemiga.
Los 2 de Abril no son los días que recordamos mas felices en la Argentina, mucho menos cuando se mencionan dos palabras "Islas Malvinas". 700 soldados, héroes que nunca volvieron a sus casas por dejarlo todo por la Patria misma, y otros sobrevivientes que volvieron guardando un sepulcral silencio de lo allá sucedido durante años. ¿Una guerra inútil? ¿Una guerra que nadie quiso? ¿Una táctica del gobierno de turno?, son preguntas duras y despectivas si revisamos la historia nacional y escuchamos muchos testimonios que nos arrancan lágrimas de solo imaginar lo que relatan.
La participación de 14.000 conscriptos llamados al combate, los cuales merecen y reclaman cada día un mayor reconocimiento, se vieron afectadas por falsos soldados que jamás empuñaron un arma en combate ni estuvieron en zona de guerra. Según los datos oficiales, la nueva cifra de conscriptos inscriptos al régimen impositivo y de subvenciones sería de 22.000, cifra la cual no concuerda siquiera con los registros llevados adelante por las FF.AA. El mensaje a estos farsantes fue claro: no jueguen mas con el nombre de los caídos en combate ni con los que han combatido. Un civil que habla desde un palco y promete grandeza a una nación, puede hacer algo por ella, pero nunca tanto como disponer la vida misma por su país.
Un 2 de Abril donde la plaza se colmó de gente aprobando la medida, oficiales y suboficiales se tomaban la cabeza pensando en la represalia que los eternos piratas invasores tomarían. Así quedó reflejada su vilesa en combate cuando con su submarino nuclear H.M.S. Conqueror, hunden al crucero A.R.A. Gral. Belgrano fuera de la zona de exclusión la cual se determinó de mutuo acuerdo. Una vez regresada el arma enemiga a puerto, llegó exhibiendo una bandera pirata.
Esa actitud de los enemigos sin embargo nunca hizo callar el estruendo de las bombas de los aviadores argentinos de la Fuerza Aérea y de la Aviación Naval, que hirieron de muerte a gran parte del poderío naval enemigo, entre ellos a los buques H.M.S. Sheffield y H.M.S. Coventry, dos buques preparados para enfrentar a la misma U.R.S.S., fueron hundidos utilizando tácticas de combate sin precedentes y en una demostración de coraje también sin precedentes en el Siglo XX. Tampoco callaron a su flanco las armas de los que peleaban en tierra, contra el frío y el hambre se impusieron como leones ante la sorpresa enemiga, que jamás dejó de reconocer su fuerza y valentía en el combate.
Más allá de esto, sudamérica misma se divide ante el combate. Por un lado Chile prestó incondicional apoyo al enemigo, dotándolo de información, comunicación y hasta una base de apoyo para los mismos. Por otro lado, Venezuela, Perú y Brasil, proveyeron de armas, combustible, maquinaria y efectivos a las fuerzas argentinas. De esto podemos recordar el avión "Vulcan" interceptado en espacio aéreo brasileño el cual fué obligado a descender y dejar su armamamento para poder continuar su vuelo con normalidad. Sin duda estos gestos dejaron nota de la buena voluntad de entender esto como una cuestión soberana en latinoamérica toda, lamentablemente no así para todos.
Que fue una guerra sin justa causa no entra en mis cabales si es verdad de un justo reclamo soberano de una nación. Como bien dijo anoche un ex combatiente: "...ya no importa pensar que fue durante un régimen militar, porque si hubiese sido en democracia también hubiéramos ido...". Creo que eso deja en claro el fuerte sentimiento vigente y la necesaria demostración de apoyo entre todos los ex combatientes sin importar su calidad personal, sino por el hecho de ser argentinos.
¡VIVA LA PATRIA!
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